Todos venimos de lo material a lo espiritual. Todos nacimos de
nuestros padres y la paga del pecado es muerte, pero cuando nacemos de
nuevo, empezamos a hacer un traslado de lo material a lo espiritual. La
fe es igual, se traslada de tenerla en las cosas materiales a las cosas
espirituales. En Lucas 11:13: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis
dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro padre
celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”
Diga:
"El Padre me dará el Espíritu Santo si se lo pido, porque si yo siendo
malo, puedo dar buenas cosas, cuánto más mi padre celestial.”
Nosotros
hemos venido a ser gente responsable con nuestra familia para poderles
proveer, pero se nos olvida a los padres de familia que también
podemos pedir. Nos preocupamos tanto por lo que tenemos y lo que no
tenemos, y se nos ha olvidado que somos personas que también podemos
recibir.
Todo padre de familia diga: “Aunque soy padre, no se me olvidará que soy tu hijo y te voy a pedir, Señor”.
Mateo
7:11. “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a
vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro padre que está en los cielos dará
buenas cosas a los que le pidan?
Cosas y Espíritu Santo, el
Padre me quiere dar ambas. Si nosotros ejercemos nuestra fe para poder
llegar a tener todas las cosas que necesitamos, entonces estamos
ejerciendo la fe todos los días. Tú necesitas ejercer la fe para
vestir, tener un techo y comida. Así tu fe se mantiene activa.
¿Pero
qué pasa con aquellos que desprecian los retos económicos y creen que
no es digno de meterle esa fe? Eliminamos la fe de eso, entonces
cuando llegan esos momentos delicados, lo que está activo es tu "yo",
tu ego, y eso no funciona en el mundo de la fe, porque la fe es la
certeza de lo que espero y la convicción de lo que no veo para los
míos. Entonces, todo lo que yo hago lo hago por fe.
Cada cosa
que hacemos aquí es para bendecir a alguien. Algún día, las empresas
se van a dirigir como se administran las iglesias. La gente piensa que
lo que aquí se hace es mercadear la fe, pero no es así. Se bendice a la
gente.
El Señor quiere que tengas fe en lo material y lo espiritual. Lucas
7:1-10. Primera cosa, versículo 3. "Cuando oyó hablar de Jesús..."
Usted se preguntará cuándo va a ocurrir, yo sé cuando. Cuando
verdaderamente oigas, cuando verdaderamente tus oídos escuchen y se
pongan atentos; cuando digas "esto me va a pasar a mí". Esta promesa es
para mí y para los míos. Cuando tú tengas la fe para poseer lo que la
Palabra dice, tendrás lo que dice que vas a tener.
La fe viene
por el oír y el oír por la Palabra. Di: “El oír por fe”. Yo sé que
mucha gente te ha hablado del Señor y de las sagradas Escrituras, y no
has creído con fe, escuchas con prejuicios. Pero cuando tú abras tus
oídos y escuches con fe, entonces ese día van a ocurrir esas cosas.
No
funciona la Palabra sin creerla. Estaba Jesús, el centurión, el
sirviente, los ancianos y los amigos, cada uno juega un papel
importante. Tú juegas un papel importante, las autoridades juegan un
papel importante.
Si las autoridades interceden por su país, y si la gente tiene amigos que intercedan por ellos, entonces vamos a ver un cambio.
Lucas
7:4-5 en la Biblia Al Día: “Los ancianos fueron a Jesús y le suplicaron
encarecidamente que accediera a la solicitud del oficial. "Ese hombre
es una persona maravillosa," decían. "Si alguien merece que lo ayude,
es él, porque ama tanto a los judíos que costeó personalmente la
construcción de una sinagoga”.
Los ancianos le dicen: "El es
merecedor que le hagas el milagro". Si un romano lo creyó, ¿cómo no lo
va a creer usted? ¿Qué llevó al centurión romano delante del Señor? ¿El
cuello que tenía o la construcción de la sinagoga?
La Biblia dice, no yo, que las dádivas te llevan delante de los grandes, no los sobornos, ni los robos.
Los
ancianos llegaron a pedirle a Jesús por el centurión romano, por las
dádivas. ¿El centurión romano tuvo fe primero para construir la
sinagoga o para sanar a su siervo? Para la construcción, porque luego
le fue más fácil pedir la sanidad del siervo. La fe que utilizas para
hacer todas las cosas, te servirá para ejercerla para obtener tu
sanidad en algún momento.
Primero, era digno de recibir el
milagro; segundo, no se creía digno de que entrara a su casa, y
tercero, no se creyó digno de hablar con El, sino que envió a sus
amigos.
Los ancianos llegaron con Jesús y le dijeron que él era digno de que
le concediera un milagro. Pero los amigos le dijeron que él no era
digno ni siquiera entrar ahí; unos intercedieron y otros lo acusaron.
Hay varios tipos de dignidad. ¿Cómo puede ser este hombre digno de un
milagro, pero no digno de una relación? El sí era digno de un milagro,
porque la Biblia dice que Jesús fue inmediatamente. Era digno porque él
creía la Palabra, pero no era digno de que entrara bajo su techo, por
su comportamiento.
Y eso pasa también con algunas personas en
nuestro país, porque hacen negocios, y mandan correos para que Dios
sane sus negocios, pero no son dignos de entrar en su techo por ser
corruptos.
Diga: “doble dignidad”. La palabra "dignidad" primero
quiere decir que es merecedor de una recompensa. Hay gente que siembra
y cosecha, pero su conducta no es digna bajo el techo donde vive.
Por
eso, él decía: "di la Palabra y El sanará, pero yo no puedo pedírtelo".
Tienes cáncer, mujer, y no te crees digna de poder pedirle que te sane
porque has tenido varios abortos, pero hoy te digo que te olvides de
eso porque hoy serás sana y el Señor te perdonará.
Jesucristo no sólo va a sanar de tumores tu cuerpo, sino que sanará tu alma y te dará su presencia.
¿Cuánta
gente siente la culpa porque creó un negocio y lo administró mal? Debes
hacer todo eso a un lado, porque Jesús no sólo va a restaurar tu
empresa, sino que también te va a prosperar.
No soy digno de
entrar en tu techo. La palabra "icanos" en griego quiere decir: "no soy
suficiente, no doy la talla, no soy nadie, no soy nada”. Si tú hoy
tienes un "icanos", el Señor te va hacer libre, porque El ve que sí
eres suficiente, que sí das la talla y sí eres alguien y mucho.
Y la última Palabra: “no me tuve por digno”. No es cuestión de que tú te tengas; es la Palabra que te justifica en Cristo Jesús.
¿Quién te justificará si Jesús ya te justificó? Tú no tienes que volver de donde te sacó, El ya lo pagó.
No
sé qué te está pasando en la vida. Tú eres digno de recibir los
milagros. Cuando crees a Dios la Palabra, eres digno de tener una
relación con Cristo cuando te dejas lavar en su sangre. Las dos cosas
las promete en la misma Palabra.
Otros tienen una conducta
bastante digna, nunca ha salido una mala palabra de su boca desde que
recibieron a Jesús y creen que por su actitud merecen recibir las
cosas. Pero por la fe en la Palabra, es que puedes recibir lo que
quieres.
La dignidad que trae la sangre y la dignidad que trae la fe son por la palabra. ¡Tenga una relación y obtenga sus promesas!
CashLuna